Elías de Andrés alcanza la cima del McKinley
El alpinista segoviano se preparará a partir de ahora para su próximo objetivo, una expedición por el Himalaya.

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  El montañero segoviano Elías de Andrés posa en la cima del monte McKinley, el pico más alto de América del Norte . / E.A.

El Adelantado - Segovia | 14/08/2011

El montañero segoviano Elías de Andrés ha conseguido por segunda vez en su carrera coronar la cumbre del McKinley. Perteneciente al grupo Aguacero, además de guía de montaña, el deportista local ya alcanzó la cima de esta montaña en una expedición individual en 2009.
Con una altitud de 6.194 metros y situado en la cordillera de Alaska, el Mc Kinley es el pico más alto de América del Norte. Y, pese a no ser una de las cimas más altas del mundo, el desnivel de 4.000 metros que hay que superar desde el campo base hasta la cumbre, unido a las bajas temperaturas que se registran por su cercanía con el círculo Polar Ártico, hacen de esta montaña una de las más difíciles de coronar.
Elías de Andrés ha permanecido en el McKinley desde el 15 de junio hasta el 8 de julio, guiando una expedición de la compañía estadounidense para la que trabaja desde hace 3 años, “Rainier Mountaineering”, pionera en llevar a cabo escaladas guiadas tanto en Alaska como en todo Estados Unidos.
A diferencia del año pasado, cuando tuvo que regresar al campo base para atender a una de sus clientes con mal de altura, este año un fuerte equipo de escaladores internacionales, compuesto por dos indios, un vietnamita, un canadiense y dos americanos, lograban hacer cumbre de la mano de Elías y de su compañero guía Mike Haugen.

Condiciones adversas

Aunque los expedicionarios eran montañeros de sobrada valía, lo cierto es que las condiciones climatológicas no han sido las idóneas para realizar una escalada de este tipo, y ello ha obligado al equipo guiado por Elías de Andrés a permanecer más tiempo del deseado en las paredes del McKinley.
Los alpinistas llegaron a pasar más de una semana en el campo cuatro, donde en una sóla jornada invirtieron hasta seis horas en cortar bloques de nieve para fortalecer los muros que protegerían sus tiendas de ráfagas de hasta 100 kilómetros por hora.
En el campo cinco, las cosas no mejoraron y la expedición hubo de permanecer allí cinco días esperando la llegada del buen tiempo, realizando, en ese intervalo, un primer intento fallido por alcanzar la cumbre.
Según el deportista segoviano, “ésta ha sido la vez que más tiempo he permanecido en esta montaña porque el clima no acompañaba, pero cuando se tiene paciencia y motivación, las cosas acaban saliendo”. Además, Elías de Andrés asegura que “en montañas como ésta, el 45% es mental y el otro 45% es la meteorología. Si cuentas con estos dos factores, a poco que aportes físicamente, lo tienes en la mano”.

Acondicionamiento

Además de las tareas de guía y escalada propias de su expedición, Elías de Andrés ha tenido que realizar trabajos de equipación de la montaña. “Es una dura tarea que los guías de montaña realizamos para poder hacer nuestro trabajo y para que los escaladores puedan ascender a esta montaña», explica.
“Básicamente escalas la montaña dos veces y te metes una paliza increíble. Llevas muchos kilos entre estacas, mosquetones y cuerda”, relata el segoviano. “Aquí no hay sherpas como en el Himalaya a los que pagas para que te cosan la ruta, sino que estamos obligados a mantenerla nosotros”, explica el escalador.

Himalaya
Ahora, Elías permanece a los pies del Monte Rainier, donde seguirá realizando ascensiones al mismo y a otros picos de la cordillera "Cascadas del Norte" para la compañía para la que trabaja, pero con la vista puesta en su próximo objetivo, su expedición en septiembre al Himalaya donde intentará escalar su primer ochomil.
“Son varios años de haber podido ir y no querer. Quería estar preparado para llevar a cabo un proyecto de escalada en condiciones, sin sherpas, sin oxígeno embotellado y a montañas y rutas menos visitadas y más técnicas, y de manera totalmente autónoma. Quiero llevar el nombre de mi club, El Aguacero, con dignidad al Himalaya. Estaré tres meses intentando hacer diferentes ascensiones siempre lo que la montaña nos deje”, concluye un ilusionado Elías de Andrés.