El segoviano ha conseguido ascender 100 cumbres de más de 4.000 metros en diferentes cordilleras

04.11.10 - 00:40 -

«Ahora mismo no concibo mi vida sin relación con la montaña»

Elías de Andrés y su compañera portan las banderas de Segovia y del CD Aguacero en la cima del Quandary Peak de Colorado. :: EL NORTE

Inquieto, de espíritu aventurero... y tenaz. Elías de Andrés Martos (Segovia, 1978) ha conseguido la ascensión a cien cumbres de más de 4.000 metros, con trabajo, esfuerzo y dedicación, mezclando el trabajo con su deporte favorito, la montaña.
-¿Por qué este reto?
-La verdad que no me lo planteé como reto. En abril me dio por contar cumbres por encima de 4.000m y salían esos números. Sólo al final de mayo me obsesioné un poco, pues quería conseguir esa cifra antes de salir de nuevo para el Mckinley en junio.
-¿De qué montañas guarda el mejor y el peor recuerdo?
-Recuerdos buenos... de muchas, pues todas ofrecen algo particular e inigualable. Quizá el Tocllaraju, en Perú, por ser el primer pico de 6.000m que mi mujer y yo ascendimos juntos, o el Mckinley, porque siempre me ha fascinado Alaska y se me resistió por lesiones por un tiempo y cuando lo logré me emocioné mucho. Malos recuerdos no tengo así ninguno que resaltar en particular, aunque sí he tenido algún susto personal en alguna montaña y en otras he visto cosas feas, pero hay que mirar a todo eso como situaciones para aprender y no guardar malos recuerdos.
-¿Tiene pensado regresar a algunas de ellas o seguir con otras?
-Por supuesto. Tengo varias repeticiones de varias montañas y cada vez que voy a una en la que ya he estado, dependiendo de la estación, la ruta o la compañía escogida para la ocasión, se trata de una experiencia diferente. Repito constantemente el Monte Rainier, pues trabajo en él, y como el resto del año vivo al lado de caminos que me llevan a varios picos de 4.000 m. en Colorado. Como decía antes, no es un reto acumular cumbres, sino que ocurre porque quiero pensar que vivo en, por y para las montañas en este momento.
-¿Por qué eligió el montañismo?
-Desde siempre me han fascinado las montañas, aunque de más joven me lo tenía algo callado, pues hacía otro deporte y no me lo podía permitir. Cuando tuve que dejar el atletismo tardé dos días en empezar. Siempre había salido algo a la sierra de pequeño; a buscar setas con mi padre, a pescar con mi tío y luego a acampar con amigos, pero a partir de aquel momento, empecé a buscar formación de escalada y a buscar nuevos horizontes en la montaña. Es difícil de explicar... Ahora mismo no concibo mi vida sin relación con el monte y vivo enteramente ligado a él, incluso en lo profesional.
-¿En lo profesional?
-Sí, trabajo por segundo año como guía para Rainier Mountaineering Inc., la primera compañía de guías de EE UU. La base está en el Monte Rainier, en las Cascadas de Norte, y operan en todo el mundo. Esta compañía pertenece a los Whittaker, primeros americanos en ascender la norte del Everest en los 70 y entre otros compañeros tengo a Ed Viestrus (primer americano en conseguir los 14 'ochomiles') y a Dave Hann (récord absoluto de ascensiones al Vinson con más de 25, 19 al Mckinley o 12 al Everest, único blanco con más de 10). Es una fuente de aprendizaje enorme.
-¿Qué próximos objetivos tiene?
-Lo que tengo son muchos pájaros en la cabeza, pero ya se verá. Me ha tocado centrarme en la temporada de verano guiando en el Monte Rainier, que supone mucho estrés y requiere concentración a tope. En mis días libres aquí en las Cascadas del Norte, aprovecho para hacer escalada con compañeros. En breve queremos acometer la Liberty Ridge (Arista de la Libertad) una de las vías de alpinismo clásicas más comprometidas de los Estados Unidos. Cuando llegue el otoño intentaré empezar a dar color a nuevos proyectos... Por desgracia hacer alpinismo de grandes montañas es muy caro, y yo me lo costeo de manera personal. El objetivo es seguir aprendiendo y progresando, que esto es una ciencia muy compleja.
-¿A qué se refiere?
-Mucha gente se piensa que esto es poner un pie delante del otro, pero no es así. Hay miles de variables a tener en cuenta y si te pones a hacer algo más técnico, los componentes de seguridad, técnica, material... son muy importantes.
-Pertenece al Club Aguacero, ¿qué supone esto estando a tantos kilómetros de Segovia?
-Ahora mismo estoy lejos de Segovia, pero muy al corriente del mundo de la montaña en la ciudad. Como con todos sus miembros, el apoyo del club a las actividades que realizamos es increíble y el interés de los directivos por su difusión se convierte en una motivación más por culminar un proyecto. Es un orgullo pertenecer a este club, que hoy por hoy está haciendo grandes esfuerzos por hacer verdadera cultura de montaña en Segovia. Mueven a mucha gente con múltiples actividades a lo largo del año (para mí el fundamento de todo club de montaña que se precie,) los ciclos de montaña son una oportunidad de dar a conocer sus actividades y con las anuales jornadas de montaña, nos acercan a los grandes de este deporte para que todos podamos conocer y aprender un poco más.


Fuente: EL NORTE | SEGOVIA.