Elías de Andrés

ACONCAGUA
Elías de Andrés, un montañero segoviano de récord 

ENTREVISTA A ELIAS DE ANDRES (SOCIO DEL CD AGUACERO, tras superar la cifra de 100 cumbres de más de 4.000m)

100 cumbres de más de 4000 metros…

Sí, el primer fin de semana de junio, con el Quandary Peak de Colorado, conseguí subir a mi montaña número 100 por encima de esa altura, entre las de 4000, 5000 y 6000 metros.

Fuente: IMDSG

¿Por qué este reto?

La verdad que no me lo planteé como reto. En abril me dio por contar cumbres por encima de 4000m y salían esos números. Sólo al final de mayo me obsesioné un poco, pues quería conseguir esa cifra antes de salir de nuevo para el Mckinley en junio.

¿Dónde has subido a tantas montañas?

Prácticamente en el continente americano. La gran mayoría son montañas de las Rocosas de Colorado, en Estados Unidos, pero también varios cincomiles y seismiles en los Andes peruanos y argentinos, y de Alaska con el Mckinley.

De Europa, por encima de esa altura, curiosamente solo he ascendido al Mont Blanc de Tacull, en los Alpes franceses hace ya unos años, siendo este mi primer cuatromil, que realicé sin experiencia alguna.

¿De qué montaña/s guardas el mejor y el peor recuerdo?

Recuerdos buenos de muchas, pues todas ofrecen algo particular e inigualable. Quizá el Tocllaraju, en Perú, por ser el primer pico de 6000m que mi mujer y yo ascendimos juntos, o el Mckinley, porque siempre me ha fascinado Alaska y se me resistió por lesiones por un tiempo y cuando lo logré me emocioné mucho.

Malos recuerdos no tengo así ninguno que resaltar en particular, aunque sí he tenido algún susto personal en alguna montaña y en otras he visto cosas feas, pero hay que mirar a todo eso como situaciones para aprender y no guardar malos recuerdos.

¿Tienes pensado regresar a algunas de ellas o seguir con otras?

Por supuesto. Tengo varias repeticiones de varias montañas y cada vez que voy a una en la que ya he estado, dependiendo de la estación, la ruta o la compañía escogida para la ocasión, se trata de una experiencia diferente.

Repito constantemente el Monte Rainier, pues trabajo en él, y como el resto del año vivo al lado de caminos que me llevan a varios picos de 4000m en Colorado pues seguiré saliendo a ellos desde casa a lo largo del año para entrenar.

Como decía antes, no es un reto acumular cumbres, sino que ocurre porque quiero pensar que vivo en, por y para las montañas en este momento.

¿Por qué haces montañismo?

Desde siempre me han fascinado las montañas, aunque de más joven me lo tenía algo callado, pues hacía otro deporte y no me lo podía permitir. Cuando tuve que dejar el atletismo tardé dos días en empezar. Siempre había salido algo a la sierra de pequeño; a buscar setas con mi padre, a pescar con mi tío y luego a acampar con amigos, pero a partir de aquel momento, empecé a buscar formación de escalada y a buscar nuevos horizontes en la montaña.

A nivel personal encuentro una diferenciación extraordinaria entre las montañas y la vida por debajo de ellas. Es difícil de explicar, pero como dice un dicho montañero por aquí “si una vez que subes, no te puedes quedar ahí para siempre, ¿para qué molestarse? Muy sencillo; el que va a las cimas sabe lo que pasa también en los valles, pero el que está siempre en los valles, no sabe lo que pasa en las cimas.”

Hoy día no concibo mi vida sin relación con el monte y vivo enteramente ligado a él, incluso en lo profesional.

¿… en lo profesional?

Sí, trabajo por segundo año como guía para Rainier Mountaineering Inc., la primera compañía de guías de EE.UU. La base está en el Monte Rainier, en las Cascadas de Norte, y operan en todo el mundo. Esta compañía pertenece a los Whittaker, primeros americanos en ascender la norte del Everest en los 70 y entre otros compañeros tengo a Ed Viestrus (primer americano en conseguir los 14 ochomiles) o Dave Hann (record absoluto de ascensiones al Vinson con más de 25, 19 al Mckinley o 12 al Everest, único blanco con más de 10.) La lista de emblemas del alpinismo que trabajan por aquí es extensa.

¿Y qué supone eso para ti?

Principalmente una fuente de aprendizaje enorme, pues es increíble el conocimiento en montaña que se puede desarrollar en un sitio así con compañeros de esa talla. Por otro lado, experiencia, pues estás constantemente de expedición y lo que antes pudiera haber sido el objetivo de todo un año, se me ha convertido en rutina semanal. Acabo de regresar de guiar una expedición al Mckinley y no pararé de hacer entre 1 y 3 ascensiones semanales al Monte Rainier (un símil del Mont Blanc en América.) En definitiva, un gran objetivo profesional que sirve las veces de entrenamiento personal para futuros objetivos individuales.

¿Qué próximos objetivos tienes?

Lo que tengo son muchos pájaros en la cabeza con esto de la montaña, pero ya se verá. Ahora realmente me toca centrarme en la temporada de verano guiando en el Monte Rainier, que supone mucho estrés y requiere concentración a tope. En mis días libres aquí en las Cascadas del Norte, aprovecho para hacer escalada con compañeros. En breve queremos acometer la “Liberty Ridge” (Arista de la Libertad) una de las vías de alpinismo clásicas más comprometidas de los Estados Unidos. Cuando llegue el otoño intentaré empezar a dar color a nuevos proyectos y todo se verá. Por desgracia hacer alpinismo de grandes montañas es muy caro, y yo me lo costeo de manera personal, vamos que no recibo ayudas o subvenciones.

El objetivo inmediato en definitiva es seguir aprendiendo y progresando, que esto del montañismo es una ciencia muy compleja.

¿A qué te refieres?

Mucha gente se piensa que esto es poner un pié delante del otro mientras el cuerpo aguante, pero no es así. Hay miles de variables; climatología, niveología, geografía, fisiología, psicología… Y si encima te metes a hacer en ocasiones alpinismo más técnico que implique escalada en roca o hielo, pues imagínate, los componentes de seguridad, de técnica, material, táctica etc… son importantísimos.

¿Y qué disciplinas practicas?

Pues de todo un poco. El alpinismo es un compendio de escalada en hielo, roca y nieve para subir a una montaña determinada. En invierno hago mucha escalada en hielo, que es lo que más me gusta ahora mismo y mejor se me da. Hago también escalada en roca (aunque soy más mediocre) y últimamente mucho esquí de travesía. Y Por supuesto senderismo.

Perteneces al Club Aguacero, ¿qué supone esto estando a tantos kilómetros de Segovia?

Ahora mismo estoy lejos de Segovia, pero muy al corriente del mundo de la montaña en nuestra ciudad. Como con todos sus miembros, el apoyo del club a las actividades que realizamos es increíble y el interés de los directivos por su difusión se convierte en una motivación más por culminar un proyecto. Es un orgullo pertenecer a este club, que hoy por hoy está haciendo grandes esfuerzos por hacer verdadera “cultura de montaña” en Segovia. Mueven a mucha gente con múltiples actividades a lo largo del año (para mí el fundamento de todo club de montaña que se precie,) los Ciclos de Montaña son una oportunidad para la gente de Segovia de dar a conocer sus actividades y con las anuales Jornadas de Montaña, nos acercan a los grandes de este deporte para que todos podamos conocer y aprender un poquito más.

 

McKINLEY  
Quandary_Peak