El alpinista segoviano del CD Aguacero, afincado en Estados Unidos, está inmerso en su trabajo en la Rainer Mountaineering, la primera compañía de guías del país norteamericano.
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  Con los carteles del escudo de Segovia y del Club Deportivo Aguacero, en el Quandary Peak. / El Adelantado
El pasado mes de junio el montañero segoviano del CD Aguacero, Elías de Andrés, logró el reto de alcanzar cien cumbres de más de 4.000 metros, tras hacer cima en el Quandary Peak de Colorado, en Estados Unidos, donde el alpinista ha sumado más cantidad de cumbres de estas características, aunque tampoco se le han resistido montañas de otros continentes.
¿Por qué hace montañismo?
Desde siempre me han fascinado las montañas, aunque siendo más joven me lo tenía algo callado, pues hacía otro deporte y no me lo podía permitir. Cuando tuve que dejar el atletismo tardé dos días en empezar. Siempre había salido algo a la sierra de pequeño, pero a partir de aquel momento empecé a buscar formación de escalada y nuevos horizontes en la montaña. Hoy día no concibo mi vida sin relación con el monte y vivo enteramente ligado a él incluso en el tema profesional.
¿También en lo profesional?
Sí. Trabajo por segundo año como guía para la Rainier Mountaineering, la primera compañía de guías de Estados Unidos y que operan en todo el mundo.
¿Y qué supone eso para usted?
Principalmente una fuente de aprendizaje enorme, pues es increíble el conocimiento en montaña que se puede desarrollar en un sitio así y con compañeros de esa talla. Por otro lado, experiencia, pues estás constantemente de expedición y lo que antes pudiera haber sido el objetivo de todo un año, se me ha convertido en rutina semanal. Sin ir más lejos, acabo de regresar de guiar una expedición al McKinley y no pararé de
hacer entre una y tres ascensiones semanales al Monte Rainier.
¿Cuáles son sus próximos objetivos?
Este otoño intentaré empezar a dar color a nuevos proyectos y todo se verá. Por desgracia hacer alpinismo de grandes montañas es muy caro, y yo me lo costeo de manera personal, es decir, que no recibo ayudas o subvenciones. El objetivo inmediato en definitiva es seguir aprendiendo y progresando, que esto del montañismo es una ciencia muy compleja.
¿A qué se refiere?
Mucha gente se piensa que esto es poner un pie delante del otro mientras el cuerpo aguante, pero no es así. Hay miles de variables; climatología, niveología, geografía, fisiología, psicología… Y si encima te metes a hacer en ocasiones alpinismo más técnico que implique escalada en roca o hielo, pues imagínate los componentes de seguridad, de técnica, material, táctica... son importantísimos.
Pertenece al Club Aguacero, ¿qué supone esto estando a tantos kilómetros de Segovia?
Ahora mismo estoy lejos de Segovia, pero muy al corriente del mundo de la montaña en nuestra ciudad. Como con todos sus miembros, el apoyo del club a las
actividades que realizamos es increíble y el interés de los directivos por su difusión se convierte en una motivación más por culminar un proyecto. Es un orgullo
pertenecer a este Club, que hoy por hoy está haciendo grandes esfuerzos por hacer verdadera ‘cultura de montaña’ en Segovia.

Fuente: El Adelantado