Un buen saco de dormir, debe conservar el calor generado por nuestro cuerpo y a la vez permitir la transpiración . Su rendimiento depende del relleno , del tejido que lo contiene y de su confección y diseño. Para el relleno se utiliza el plumón y la fibra sintética. El primero es imbatible para mantener el calor en relación a su volumen y a su peso, sin embargo - aunque no es difícil evitarlo - si se humedece se contrae, pierde la capacidad térmica, aumenta su peso y puede tardar varios días en secarse. Además es más caro que la fibra aunque más rentable, ya que puede durar hasta 4 veces más que un relleno sintético. Para darle mas esponjosidad ( loft ) al plumón se le añaden pequeñas plumas , la proporción de esta mezcla influye en el rendimiento térmico y se indica en la etiqueta del saco con dos números separados por una barra (90/10 por ejemplo ), el primero indica el tanto por ciento de plumón y el segundo el de pluma. A mayor cantidad de plumón - el mejor es el de oca - más aislamiento. La calidad de la pluma se mide en "cuin" , este parámetro se gradúa entre los números 400 y 725 . Cuanto mayor sea este numero , más capacidad térmica tendrá el saco.
La fibra por su parte sigue aislando algo cuando se moja y seca mucho más rápido que el plumón , pero es más pesada y voluminosa que este . Hay diferentes tipos de fibras algunas huecas con 4 o 7 canales, otras de hilo continuo etc, en ambos casos, plumón y fibra , la cantidad del relleno variará en función del aislamiento deseado.
El tejido exterior de un buen saco debe ser ligero, resistente a los desgarros (Ristop), repeler el agua, impedir la perdida del relleno y permitir la transpiración. se utilizan tejidos sintéticos. En el interior aconsejamos el Pertex, un producto muy transpirable agradable al tacto y que se calienta muy rápidamente. Sacos más baratos emplearán algodón (sucio y más pesado) o una mezcla de algodón y poliéster (más polivalente).
Si tenemos en cuenta que el relleno debe introducirse en cámaras , que impidan su desplazamiento para evitar que se agolpe en unos sitios y queden desprotegidos otros, se entiende que la confección de un saco determine en una gran medida su eficacia .
El saco simple que es el de confección más sencilla, es apropiado para temperaturas suaves y consiste en coser directamente los tejidos interno y externo. En este caso las costuras son puntos fríos por los que se pierde el calor. El saco doble viene a ser un saco simple dentro de otro, aquí las costuras de cada saco se contraponen para evitar esas perdidas. Por ultimo la confección en tabiques consiste en crear cámaras - que pueden ser colocadas de manera vertical, horizontal, oblicua o alterna en forma de espiga o teja - de forma que compartan pared una con otra. Este tipo de confección es más ligera pero más fría que la doble . En el mercado , encontraremos sacos que combinan diferentes tipos de confección y relleno, aunque no son los más populares.
El diseño más eficaz es el conocido como saco-momia ya que al adaptarse al cuerpo se guarda más el calor y se gana en ligereza. La cremallera debe ser de plástico duro ( YKK es una excelente marca ) y llevar una solapa en la parte interior que la cubra para evitar fugas de calor. Un collarín - mejor con cierre de cordón - que impida la pérdida de aire caliente si tenemos la capucha abierta es fundamental. Y por cierto, no nos fiemos de las temperaturas que nos indican en las etiquetas, para acercarte al valor real suma 10º a la siempre más que optimista valoración de los fabricantes.
Finalmente queremos destacar la importancia de guardar el saco fuera de su funda de compresión para mantener el loft del relleno y por tanto su rendimiento. Para su lavado usaremos productos especiales destinados a esta clase de prendas y no olvidaremos seguir las instrucciones de la etiqueta al pie de la letra para evitar errores.