Gran experiencia vivida en pirineos

Este fin de semana 17 compañer@s del club hemos estado en Pirineos y nos hemos topado de frente con uno de los fenómenos más impresionantes y más temidos por los montañer@s: las avalanchas.

De forma preventiva y considerando que la primavera suele ser una época propicia para que se produzcan, antes de marcharnos pudimos comprobar a través de varias páginas de meteorología tanto el tiempo como las condiciones del manto nivoso. En concreto las previsiones para el valle que íbamos a visitar eran buenas (riesgo 1 de avalanchas – el mínimo cuando hay nieve).

Aún así, y siguiendo con las medidas preventivas, hicimos algo que siempre es aconsejable, preguntar al guarda del refugio de turno, que al fin y al cabo es el que mejor información tiene y el que vive el día a día en el lugar en el que nos econtrábamos. Su respuesta confirmó lo que habíamos visto, riesgo mínimo.

Pues bien, el sábado nos pusimos en marcha para intentar ascender las cimas que teníamos previstas y he aquí nuestra sorpresa que comprobamos la descomunal fuerza de la naturaleza cuando lo que en principio parecía ser un pequeño desprendimiento de nieve se convirtió en una auténtica avalancha.

Lo único que preocupa en esos momentos es la seguridad de todas y cada una de las personas que allí nos encontrábamos y una vez comprobado que todo el mundo está fuera de peligro comenzamos a pensar: en primer lugar, por supuesto, dejar la excursión para mejor ocasión, en segundo lugar, ver como ha afectado la situación dentro del grupo. Reconozcamos que el miedo en estos casos es el peor de los enemigos, y se extiende con bastante rapidez. Y en tercer lugar, buscar una vía de escape alternativa para volver a la seguridad del refugio.

Pues bien, auténtica lección de entereza dentro del grupo. Una vez calmamos, comenzamos a buscar entre tod@s esa vía de escape, y emprendimos un paciente descenso, siempre intentando encontrar el mejor camino. La colaboración fue espectacular. Hubíeramos bajado por cualquier sitio, nadie habría puesto ninguna queja. En fín, un 10 para tod@s.

Todo esto nos lleva a pensar que aún siendo cautos, esta afición, este mundo de las montañas, conlleva unos riesgos, y por desgracia algunos no los podemos controlar, pero no tiene que ser un motivo para dejar de hacer cosas, eso sí, siempre con la mayor de las prudencias.

Por último decir que creo que ahora es más compresible el por qué de limitar el cupo de gente a este tipo de excursiones.

J.A.G.

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